#HiloGuadalupano

Hoy es la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Una de las advocaciones marianas más queridas del mundo. Pude visitarla en persona hace unos meses y lo que allí vi y viví no es explicable. Como hace 500 años, hoy la Virgen te lanza también a ti un mensaje en el #HiloGuadalupano.
La milagrosa historia de este icono mariano ya la conocéis seguro. Os la resumo.

La imagen es como un sello que garantiza la autenticidad de un total de 5 apariciones de Santa María de Guadalupe a San Juan Diego en diciembre de 1531.
Juan Diego pertenecía a la etnia de los chichimecas. Se bautizó ya de adulto junto a su mujer, atraído por la predicación de los padres franciscanos. Era un hombre sencillo, buen cristiano.
Curioso que su nombre antes del bautismo fuera Cuauhtlatoatzin, que significa «águila que habla» o «el que habla con un águila».
¿Recuerdas esa imagen del libro del Apocalipsis en la que a la «mujer vestida de sol con la luna bajo sus pies» (como aparece representada aquí María), se le dan «las dos alas del águila grande» para huir de la serpiente?
¿Y sabes que el autor del Apocalipsis es el mismo Juan del Evangelio del mismo nombre, cuya representación simbólica es tradicionalmente un águila?
¿Predestinación, casualidad? Entre juanes y águilas anda la cosa.
Se ve que a nuestro Juan Diego se le daba bien eso de hablar con aves porque un 9 de diciembre escuchó el canto de unos pájaros que lo llamaban por su nombre: «Juanito, Juan Dieguito»
Subió tras ellos a la cumbre del cerro de Tepeyac y allí vio a una señora cuyo vestido era brillante como el sol (igual que la imagen bíblica) que le dijo: «Hijito mío el más amado: yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdaderísimo Dios»

Juan Diego fue, obediente, al obispo a presentarle el mandato de la señora y, ante la negativa de aquel, volvió esa misma tarde a la cumbre del Tepeyac a pedirle a la señora que escogiera a otro mensajero ante su falta de efectividad.
La Virgen le insiste. «es indispensable que sea totalmente por tu intervención que se lleve a cabo mi deseo. Muchísimo te ruego y con rigor te mando, que mañana vayas otra vez a ver al Obispo».
El obispo se negó a creerlo por segunda vez y le pidió una señal. La Virgen se le aparece entonces por tercera vez y le dice que vuelva al día siguiente para recibir esa prueba para que el obispo no desconfiara.
Sin embargo, Juan Diego no pudo acudir a la cita porque su tío se puso muy enfermo.
Un día después y ante el agravamiento del tío, salió a buscar a un sacerdote y lo hizo dando un rodeo para que la señora no lo encontrara por el camino y retrasara su urgencia.
Pero la Virgen salió a su encuentro para tranquilizarlo por la enfermedad de su tío con una palabras que hoy vienen a consolar también tu corazón preocupado:
«¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? –le dijo– ¿no estás bajo mi sombra? ¿no soy yo tu salud? ¿no estás por ventura en mi regazo? ¿qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella».

Y le pidió que recogiera unas flores de lo alto del cerro y se las llevara al Obispo como prueba.
A pesar del frío invierno, Juan encontró varias flores, las recogió en su tilma (manto tradicional) y se las llevó al prelado, Fray Juan de Zumárraga (otra vez Juan).
El 12 de diciembre, tal día, como hoy de hace 489 años, Juan Diego desplegó su tilma delante del obispo y, ante el asombro de todos los presentes, las flores se esparcieron y en la tilma apareció estampada una imagen de la Virgen.
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Es la misma tilma que hoy, si no fuera por el Covid-19, irían a ver cientos de miles de fieles, pero que también podemos ver aquí en directo por Youtube.
Es increíble que se haya conservado tan bien después de casi 500 años.
Otros tejidos confeccionados de la misma fibra de izótl se descomponen en apenas dos décadas, se pudren; pero esta pieza, a pesar de haber estado expuesta durante muchos años al salitre y a la humedad, se conserva intacta.
Le ha caído incluso ácido sin ser dañada y sobrevivió sin un rasguño a un atentado de bomba. Este crucifijo que fotografié cuando visité su santuario fue el que se llevó la fuerza de la explosión. El Hijo protegió a la Madre.


La imagen está cargada de simbolismo, de detalles inexplicables que también hacen pensar que no es obra humana.
Ojo a la palabrería que hay en torno a ella, pues hay muchas leyendas y suposiciones que no están confirmadas y en las que prefiero no entrar. Y es que solo con lo que sí que sabemos seguro, ya hay suficiente para calificar la reliquia de absolutamente extraordinaria.
Para hacer este hilo, he tomado los datos del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos (morenita.mx), una asociación dependiente de la Arquidiócesis Primada de México.

Un centro cuya misión principal es investigar con la ayuda de expertos, historiadores, científicos, etc., todo lo relacionado con el gran acontecimiento guadalupano con verdad y responsabilidad sustentado en la fe y en la ciencia.
Es por tanto la fuente oficial más importante que existe.
La imagen de María impresa milagrosamente en la tilma de San Juan Diego es una Inmaculada Concepción, como te he contado antes, según la representación del apocalipsis, pero inculturada perfectamente en la cultura indígena.
Por eso se dice que es un «códice» que permite a los indígenas «leer» quién es esa mujer a primera vista y entender su mensaje.
Ellos captan a través de la imagen muchísimas cosas que, para los europeos, pasarían desapercibidas.
Por ejemplo, el manto azul verdoso que porta la Virgen de Guadalupe, para ellos es un mensaje muy importante, porque solo el emperador podía portar estos colores: el azul del cielo y el verde de la vida.

Primer mensaje: María es emperatriz.
En el manto aparecen 46 estrellas cuyo orden corresponde a la posición las constelaciones en el solsticio de invierno (la Navidad) de aquel 1531. María nos anuncia la llegada de su Hijo.

De su rostro, los indígenas podían aprender mucho, pues está inclinado en señal de humildad. Es una mujer que se para frente al sol, pisa la luna y se viste de estrellas, pero dice que hay alguien mayor que ella.

Sorprendentemente, la inclinación coincide con los mismos grados de inclinación de la tierra, 23,5 grados. María, madre terrestre del hijo de Dios

Su rostro es mestizo, símbolo de su maternidad universal. Como dice la tradición indígena: «su rostro no es ni de de ellos (los españoles), ni de nosotros (indígenas), sino de ambos». Por eso se le llama con cariño «la Morenita».
¡Ella es madre tuya también, sea cual sea tu color!
«Porque, en verdad, yo me honro en ser tu madre compasiva, tuya y de todos los hombres que vivís juntos en esta tierra, y también de todas las demás variadas estirpes de hombres, los que me amen», le dijo la Virgen a Juan Diego.
La Virgen de Guadalupe posa delante del sol, por lo que la rodean rayos de oro en forma de almendra, lo que significa divinidad para los indígenas.


Ellos decían que «su poderío es tal que se para frente al sol, nuestro dador de vida, y pisa la luna, que es nuestra guía en la lucha por la luz y se viste con las estrellas, que son las que rigen nuestra existencia y nos dicen cuándo debemos sembrar, doblar o cosechar.

Los ojos de María manifiestan misericordia y compasión. Son los ojos de una madre que te mira con cariño.

Pero son unos ojos especialmente vivos, pues reflejan la imagen que están viendo como hacen tus ojos o los míos.
En el caso de los de la Virgen de Guadalupe, ambos ojos reflejan las mismas imágenes teniendo en cuenta la perspectiva de cada uno y sus proporciones.
Hay quien incluso ha llegado a reconocer en dichos reflejos a los personajes que fueron testigos del milagro de la estampación de la imagen en la tilma.
La boca de María nos regala una tierna sonrisa gracias a la casualidad de que coincide sobre un nudo del tejido de la tilma.

Un nudo en los labios de quien «guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón» (Lc 2, 19)
También su pelo nos lanza un mensaje, pues ese peinado partido a la mitad y peinado hacia abajo significa virginidad, ya que la casada tenía que hacerse un trenzado especial. María es Virgen.

Las manos de María están en oración al estilo europeo (juntas) pero, a la vez, al modo indígena (tomando un corazón en sus manos y presentándoselo a Dios).

Ellos lo explican así: “Nuestros mayores ofrecían corazones a Dios, para que hubiera armonía en la vida. Esta Mujer dice que, sin arrancarlos, le pongamos los nuestros entre sus manos, para que Ella los presente al verdadero Dios”.
La rodilla doblada en «paso de danza» nos confirma esta actitud orante de María según la costumbre indígena.
Una pregunta: ¿Sabes por qué se dice que una mujer embarazada esta encinta? Viene de la costumbre de anudar una cinta al vientre cuando una mujer estaba esperando el nacimiento de un hijo.
Pues la Virgen de Guadalupe está encinta. Es mujer de espera, de esperanza, de este tiempo de Adviento en el que estamos y en el que se apareció a Juan Diego.

El broche ovalado con la cruz en el centro recuerda a la piedra semipreciosa que los indígenas colocaban en sus ídolos de piedra y que denominaban el corazón de la divinidad. Lo pulían hasta verse reflejados en ella.

Es el lugar donde podemos vernos reflejados, la cruz, el sitio donde Cristo se ha ofrecido por cada uno de nosotros. Fue allí, al pie de la Cruz, donde nos entregó a María como madre.
Mientras que para los españoles los adornos del vestido de la Virgen eran solo flores ornamentales, para los indígenas tenían un mensaje añadido.

Todas las flores tienen su raíz en el cielo representado por el manto azul verdoso lleno de estrellas, lo que significa que es una flor que nace del cielo y crece en la tierra.
La flor tiene forma de cerro acabado en punta (Tepeyac –el lugar en el que se apareció– significa cerro punta), mientras que su tallo tiene forma de corriente de agua.
Para ellos, «flor y agua» quiere decir «civilización», lo que significa una civilización enraizada en lo celeste. ¡Somos ciudadanos del cielo caminando en la tierra!
La flor-cerro también tiene apariencia de corazón, arterias, sangre… lo que para ellos era el sustento de la divinidad.
La Virgen está también rodeada de nubes. Para los indígenas era muy importante la frase «entre nieblas y nubes», que significa:

  1. Alguien que viene de un lugar a todos desconocido (así saludó Moctezuma a Hernán Cortés)
  2. Abrir un cofre de riquezas espirituales
  3. Ser ojos, oído y boca de aquel invisible y espiritual que venía entre nubes.
    Así que María entre nubes significaría: «La que viene del lugar a todos desconocido, Ella abre un cofre de las riquezas espirituales y Ella es ojos, oído y boca de aquél invisible y espiritual, que en Ella se manifiesta visible».
    ¿Te parece poco claro el mensaje?
    Seguimos recorriendo la imagen deteniéndonos ahora en el angelito a sus pies.
    En la iconografía occidental, los ángeles son meras figuras acompañantes de María. Aquí es una figura central.

Es un cuauhtlatoatzin, que significa: águila que habla cosas divinas o preciosas, pues tiene alas de águila. (otro águila 😱)
La está presentando y, con Ella, a quien es el centro de la imagen que es Jesucristo dentro del vientre de María.
Con su mano derecha toma la punta del manto lleno de estrellas que significa el universo y con la izquierda sujeta la punta de la túnica rosa, que significa la tierra. Él une en armonía el cielo y la tierra. Así es como eran representadas las águilas en los códices.
Los colores azul, blanco y rojo de las alas junto con el negro de la luna; son los colores de los cuatro puntos cardinales el negro simboliza al Norte; el azul, al Sur; el blanco, al Oeste; y el rojo, al Este.
El mensaje de María es universal, para todos los hombres y mujeres, para todos los pueblos.
La calvicie del ángel también tiene su significado, pues para los indígenas simboliza ancianidad, sabiduría ancestral.
O sea: «hacedle caso, porque este sí que sabe…».
Y la luna, ¿por qué es negra?

Es negra porque está a contraluz con el sol, como ocurre en un eclipse.
Pero a diferencia de los eclipses que para sus culturas vaticinaban desgracias, esta mujer que tapa al sol, nos trae una nueva era gozosa.
María parece danzar (orar para los indígenas) sobre el centro de la luna. Atención, porque lo que viene es grande…
¿Sabes que la expresión «Me-xi-co» significa «en el centro de la luna» o «en el ombligo de la luna», lo que a su vez significa «en el hogar de la divinidad omnipotente»?
¡Es decir, que esta mujer encinta se encarna en el pueblo de México para anunciarnos que ella nos lleva al mismísimo Dios y lanza desde ahí su mensaje a todo el mundo!
Eso mismo explica esta flor de cuatro pétalos que está en el vientre de María.

Representa el Nahui Ollin y que significa: El verdaderísimo Dios por quien se vive.
Es pues el mensaje central de toda la imagen: Jesucristo, el hijo de María es Dios mismo, creador del Universo y viene a salvarnos en Navidad.
Viene a todos los hombres, a todas las razas, a todas las culturas… incluso a todas las religiones.
¿Por qué si no quiso llamarse a sí misma «Santa María de Guadalupe»?
María, nombre de origen hebreo y Guadalupe, nombre de origen árabe. Un nombre que coincide, además, con el de la advocación de la que eran devotos muchos de los conquistadores, de origen extremeño, Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de Extremadura.
Oriente y Occidente; Europa y América; indígenas y europeos; cristianos, judíos y musulmanes; todos los hombres y mujeres de la tierra estamos convocados hoy ante esta imagen a contemplar los misterios del cielo y a vivir con Esperanza.
Y es que muchos creen que el Apocalipsis es un libro trágico que nos anuncia males futuros, pero es todo lo contrario.
Es un libro con el que Juan quería animar a su comunidad a resistir frente a los males presentes (la persecución, Nerón…). Tiene un caracter positivo y gozoso, pero hay que saberlo interpretar.
La mujer del Apocalipsis que nos presenta la venerada y querida imagen guadalupana viene este año más que nunca a decirnos: ¡ánimo, que viene el Señor, que viene el Rey!
El coronavirus ha sumido al mundo en la desesperanza, la desilusión, la tristeza y la angustia.
Pero María viene a sacarnos de ahí y a animarnos a celebrar esta Navidad que viene como la mejor de nuestra vida.

Y, si miramos de nuevo a sus manos, nos indica cómo lograrlo.

En primer lugar, si te fijas, las manos parecen tener tonos distintos de piel. Nos traen un mensaje de unidad de los pueblos, unidad entre los pueblos. Solo unidos podremos salir de esta crisis mundial sin precedentes. Teniendo en cuenta al otro, sobre todo al más necesitado.
Y las manos orantes parecen invitarnos a construir una casita, como aquella que ella pidió que le construyeran, pero en el corazón de cada uno.
Va a llegar la Navidad, nos dice la morenita con su embarazo casi a término, su cinta, sus constelaciones navideñas en el manto, ¡prepara tu hogar para recibirlo!
Allí dentro, María y su hijo, como le dijo a San Juan Diego, estará «siempre dispuesta a escuchar tu llanto, tu tristeza, para purificar, para curar todas tus diferentes miserias, tus penas, tus dolores».
Celebra la Navidad como lo que es, la fiesta de la luz que brilla en las tinieblas y no temas. Al fin y al cabo, «¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?» #FindelHilo

14 respuestas a «#HiloGuadalupano»

    1. Nunca lo había leído siempre oí decir de la Virgen De Guadalupe pero hoy me ha llegado al alma gracias virgencita te sigo amando te llames como te llames

  1. La siempre Virgen María .la primera.Mujer sobre la tierra …La Estrella de la mañana,la Torre de David,torre de marfil,salud de los enfermos.refugio de los caidos ,la Reina de la Esperanza de la Fe y el auténtico Amor.incondicional…ruega por nosotros Santa Madre Virgen María .amén.

  2. Virgencita. De Guadalupe tu nos escogiste. Ante tantas naciones. No nos puedes abandonar. Y estamos seguros que así será. Mexico te nesecitamos. Madre santísima. Intedsede ante nos. Así será🙏🏾

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