#Hilodelas3Vírgenes

La mitad de mis amigos de twitter sois españoles; la otra mitad, latinoamericanos. En este día de la Hispanidad voy a tratar de aclarar una confusión muy común ¿Cuál es nuestra patrona: la Virgen del Pilar, la de Guadalupe o la Inmaculada? Lo deslío en el #Hilodelas3Vírgenes.

En España, no cabe duda: el 12 de octubre es el Día del Pilar. Una devoción mariana tan extendida que es raro el pueblo que no cuente con una imagen de ella. Además, es un nombre muy común, centenares de miles de mujeres lo lleváis, ¡Felicidades!. 

Al coincidir su fiesta el #12Octubre con el día de la llegada de Colón a América y día de la #FiestaNacional en España, muchos caen en el error de creerla patrona de España y de la Hispanidad, pero no es del todo así. 

La fiesta nacional es una fiesta civil, sin componente religioso, que se hizo coincidir con el de la llegada de Colón al nuevo mundo, lo que supuso un acontecimiento histórico clave en la historia de nuestro país, de nuestra cultura, de nuestro idioma… 

Es por tanto una fiesta civil, no religiosa. Y el Pilar no es la patrona de España, pero sí es considerada por muchos como patrona de la Hispanidad. Vamos a conocer su historia para entenderlo. Según una venerable tradición, la devoción a la Virgen del Pilar se remonta a los primeros años de la evangelización. 

El apóstol Santiago, hermano de Juan, hijo de Zebedeo, al poco de haber sido testigo de la Resurrección del Señor, habría recibido de este el mandato de acudir hasta tierras hispanas a traer la Buena Noticia. La Virgen en persona (todavía en carne mortal) lo bendijo y le pidió que en el lugar en el que convirtiera al mayor número de hombres a la fe edificara una iglesia en su memoria. 

Saliendo Santiago de Jerusalén predicó por diversos lugares de España con poco éxito, hasta que en la actual ciudad de Zaragoza, a orillas del río Ebro, convirtió a ocho hombres. Una noche se le apareció la Virgen (recuerda, aún viva) «entre dos coros de millares de ángeles, colocada sobre un pilar de mármol» y le indicó que ese lugar sería el idóneo para la construcción de una capilla donde «nunca faltarán adoradores de Cristo». 

Si esta piadosa tradición fuera cierta, estaríamos hablando del primer templo mariano del mundo, en torno al año 40. 

Esa fe de origen apostólico y mariano que prendió en España daría luego su fruto con sus ramas extendiéndose al otro lado del Atlántico. El influjo de la advocación del Pilar (no ya tanto de la imagen) en toda la hispanidad está, por tanto, perfectamente justificado. Aunque no he podido encontrar ningún nombramiento oficial como patrona de la hispanidad, sí que San Juan Pablo II se refirió así a ella en una visita que le hizo en 1984 .

Lo que sí está fuera de toda duda es que la devoción mariana en España es un pilar de su fe inmemorial, y que por algo esta porción del planeta es conocida, y reconocida como «tierra de María». No hay más que mirar la ingente aportación de los españoles a la liturgia y a la teología marianas. Destacó, por ejemplo, nuestro impulso a la doctrina sobre la Inmaculada Concepción de María. 

Es tal la pasión de los españoles por esta advocación mariana que, en 1760, el papa Clemente XIII la proclamó patrona principal «de todos los reinos de España e Indias». La Inmaculada es, ciertamente, y aunque muchos lo desconozcan, la auténtica patrona de España, pero ya no necesariamente de los territorios que pertenecieron a su imperio, en muchos de los cuales continúa, eso sí, su devoción. 

Entonces, ¿Cuál es la patrona de la Hispanidad? ¿Qué Virgen congrega a todos los hispanohablantes a uno y otro lado del atlántico? 

Muchos lo tienen claro… La Virgen de Guadalupe. 

Pero ojo, que no es «la Morenita del Tepeyac» de México (o no exactamente ella)

Virgen de Guadalupe, patrona de México y de América

Sino otra «Morenita», llamada Nuestra Señora de Guadalupe cuya imagen está fechada en el siglo XII, que se venera en la provincia de Cáceres (Extremadura) y que este año precisamente está celebrando su año jubilar guadalupense .

Virgen de Guadalupe que se venera en Extremadura (España)

Tal día como hoy, de 1928 fue coronada canónicamente y proclamada «Reina de la Hispanidad» por el cardenal primado de España Pedro Segura como legado del Papa Pío XI. Su relación con la hispanidad es absoluta. La Reina Isabel la Católica era muy devota y visitó su santuario más de 20 veces.

También Colón, que puso el nombre de Guadalupe a una isla en su segundo viaje. Fueron muchos los extremeños que llevaron consigo su devoción a la Virgen de Guadalupe al Nuevo Mundo quedando reflejado en la abundante toponimia guadalupense en esas tierras. Cuando la UNESCO declaró el santuario de Guadalupe en España como patrimonio de la humanidad, destacó que «la famosa imagen de la Virgen de Guadalupe ha sido el símbolo más representativo de la cristianización de una gran parte del Nuevo Mundo» 

Sin embargo, la más popular Virgen de Guadalupe es hoy en día la que he mencionado en primer lugar y que se venera en México. Es la patrona del país y de toda América. No es casualidad que esta imagen haya mantenido este nombre de origen español. Como contó el propio San Juan Diego, a quien la Virgen habló y cuya imagen impresionó milagrosamente en su túnica, María le manifestó su voluntad de ser llamada «la Siempre Virgen Santa María de Guadalupe». 

Guadalupe, Inmaculada, Pilar…

La discusión sobre cuál de las tres es la legítima patrona de la hispanidad se la dejo a los historiadores. Que se peleen ellos, que yo me quedo con las tres. 

Más en estos momentos en los que la hispanidad está en horas bajas y las necesitamos a todas. 

Algunos rechazan la historia, destacando solo lo malo que el encuentro de los dos mundos trajo consigo. 

Otros quieren recuperar el sentimiento patriótico desde los nacionalismos excluyentes. 

La Iglesia, que busca la verdad y analiza el problema con honestidad y perspectiva histórica no ha tenido problema en pedir perdón por lo que hizo mal, pero ¿cuántos le agradecen lo que hizo bien? 

En su viaje a Ecuador, Bolivia y Paraguay, el Papa afirmó: «quiero ser muy claro, como lo fue san Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América». Pero también recuerda Francisco que «muchos misioneros llegaron allí con el Evangelio, dejando sus países y aceptando una vida austera y desafiante cerca de los más desprotegidos». Sabemos que no todos fueron ejemplares –continúa el papa argentino– pero la tarea de los que se mantuvieron fieles al Evangelio también inspiró «una legislación como las Leyes de Indias que protegían la dignidad de los indígenas contra los atropellos de sus pueblos y territorios» 

Hay mucha manipulación política y mucha leyenda negra detrás de los movimientos revisionistas. A nosotros en España nos pasó igual con los romanos.

Tuvimos que soportar «sus» saqueos, «sus» masacres y el sometimiento de «nuestra» población. No obstante, no les guardo rencor. No espero que el presidente de la república italiana me pida perdón hoy. Ni él ni yo tuvimos nada que ver con aquello, ni vamos a solucionar nada destruyendo estatuas de emperadores, teatros o acueductos, que nos recuerdan el poder que tuvieron y que ejercieron contra los habitantes de entonces. 

Es más, he puesto los pronombres «sus» y «nuestra» entre comillas porque seguramente yo tengo más genes de los conquistadores en mi sangre que él. Los opresores serían más mis abuelos que los suyos. Pero en fin, nadie sabe… 

Lo que sí tengo es mucho que agradecer a los romanos que, con ellos me trajeron el más bello idioma, la filosofía, el derecho, las carreteras… Y, con Santiago y María, desde el año 40, y el resto de misioneros que llegaron luego, la fe. 

Pero en vez de buscar la concordia que nos capacita para mirar al futuro y progresar, muchos se empeñan en bucear en el pasado con el único objetivo de remover heridas y dividirnos más para sacar réditos políticos. 

Advierte el papa en su reciente encíclica Fratelli Tutti de «algunas tendencias del mundo actual que desfavorecen el desarrollo de la fraternidad universal» (FT 9) 

«Durante décadas parecía que el mundo había aprendido de tantas guerras y fracasos y se dirigía lentamente hacia diversas formas de integración…» (FT 10) 

«Pero la historia da muestras de estar volviendo atrás. Se encienden conflictos anacrónicos que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos…» (FT 11) 

Y se pregunta: «En esta pugna de intereses que nos enfrenta a todos contra todos, donde vencer pasa a ser sinónimo de destruir, ¿cómo es posible levantar la cabeza para reconocer al vecino o para ponerse al lado del que está caído en el camino?» (FT 16) 

La respuesta nos la da la fiesta de hoy. La respuesta es María. María del Pilar, María Inmaculada, María de Guadalupe nos trae su mensaje de humildad y, sobre todo de fe. 

Fe en un Padre de todos que nos ama y que es el fundamento de la fraternidad universal, porque, como continúa diciendo el papa en Fratelli Tutti: «Sin una apertura al Padre de todos, no habrá razones sólidas y estables para el llamado a la fraternidad. Estamos convencidos de que «sólo con esta conciencia de hijos que no son huérfanos podemos vivir en paz entre nosotros» (FT 272) 

Porque «la razón, por sí sola, es capaz de aceptar la igualdad entre los hombres y de establecer una convivencia cívica entre ellos, pero no consigue fundar la hermandad». 

Por eso, hermanos y hermanas de España, México, Colombia, Argentina, Venezuela, Ecuador, Perú, Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, Chile, Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay, El Salvador, Honduras, Paraguay, Estados Unidos… 

No celebremos hoy la división sino, con María, la comunión de hermanos hijos de un mismo Padre. Seamos, como ella, Iglesia en salida, casa de puertas abiertas, estemos atentos a las necesidades de nuestros hermanos, tendamos puentes, derribemos muros.

«Ella, con el poder del Resucitado –nos recuerda Francisco– quiere parir un mundo nuevo, donde todos seamos hermanos, donde haya lugar para cada descartado de nuestras sociedades, donde resplandezcan la justicia y la paz» (FT 278). 

Virgen del Pilar, «madre de la Hispanidad», tú que consolaste a Santiago y lo impulsaste a traernos la fe, consuélanos y espanta nuestro miedo para que seamos capaces de llevar el Evangelio, fundamento de fraternidad universal a nuestros hermanos. 

Virgen Inmaculada, patrona de «los reinos de España y las Indias», tú que pisas la cabeza de la serpiente, ayúdanos a pisar el mal de la indiferencia que acecha nuestro mundo y a hacernos prójimos de los que están caídos al borde del camino. 

Virgen de Guadalupe, «reina de la Hispanidad», tú que unes a los creyentes de uno y otro lado del océano, líbranos de las aguas de la división y haz que tu hijo transforme nuestra agua de muerte en vino nuevo con el que brindar juntos todos los pueblos latinos. 

Con María, todos hijos, todos hermanos, #FratelliTutti: ¡Feliz Día de la Hispanidad! #FindelHilo

5 respuestas a «#Hilodelas3Vírgenes»

  1. Antonio, otra,maravilla de las tuyas,de las que emocionan porq son verdades muy grandes.
    ¡ basta ya de desunión! Y más en esta época de tanto dolor.
    Un abrazo y gracias

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