#HilodelosPolíticos

El pasado Viernes Santo, en la tradicional oración universal me quedé parado en la de los gobernantes. ¿Rezar yo por (pon aquí el nombre del político que te cae mal)? ¡Jamás! Pues no es eso lo que nos enseña Jesús, hoy, en su fiesta de la Divina Misericordia #HilodeLosPolíticos

Cuando se mezcla política y religión, lo normal es que salten chispas.
Al igual que las creencias religiosas, las ideas políticas tocan lo más íntimo de cada uno de nosotros. Aquel lugar donde se mezclan tus ilusiones, tus esperanzas, tus deseos, tu forma de entender el mundo y al ser humano, tus planteamientos morales…
Así que espero no levantar ampollas, no herirte con mis palabras. Si lo hago, desde ya, mis disculpas.

Y es que, en muchas personas, creencias y opción política se llegan a asimilar de tal forma que se confunden.
Twitter es un lugar muy dado a esa confusión y salta a la vista especialmente en algunos perfiles.
Critican la opción contraria al cristianismo del político del otro bando, pero disculpan la del que sí pertenece a su partido.
Cuando en las propuestas de su partido hay aspectos contrarios al cristianismo se hacen los suecos, pero cuando estos aspectos son propuestos por el otro bando son el demonio personificado.
Muchos son apocalípticos y ven al anticristo en cualquier decisión política del gobernante que no es de su línea…
Quizá te pasa a ti, a lo mejor me pasa también a mí.
Es normal porque somos humanos.

A mí se me iluminó también este problema meditando ese mismo Viernes Santo un fragmento del relato de la Pasión según san Juan que leímos aquí en casa en los oficios domésticos.
Y luego por la noche, esa misma escena en la película la Pasión de Mel Gibson, que pusieron en Paramount y que vimos toda la familia.
Uf, hace más de una semana ya de aquello. Perdón por no haber publicado antes el hilo, pero a pesar del confinamiento, no he tenido un rato tranquilo…

Te hablo del diálogo de Jesús con Pilato.
Dice que este lo llamó y le dijo:
«¿Eres tú el rey de los judíos?»
Jesús le contestó:
«¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?»
Pilato replicó:
«¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?»
Jesús le contestó:
«Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».
Pilato le dijo:
«Conque, ¿tú eres rey?»
Jesús le contestó:
«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he  venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»
Pilato le dijo:
«Y, ¿qué es la verdad?»
Luego intentó de todo por salvarlo, ver si lo podía liberar como era costumbre por Pascua, pero el pueblo pidió que mejor a Barrabás; lo azotó para ver si viéndolo machacado se daban por satisfechos.. pero nada.
De nuevo entra en el pretorio y le dice:
«¿De dónde eres tú?»
Pero Jesús no le dio respuesta.
Y Pilato le dijo:
«¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?»
Jesús le contestó: «No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor».
¡Madre mía, cuánto que aprender de aquí!

En primer lugar, “mi reino no es de este mundo”, esto debería bastar para aclarar todas esas confusiones entre ser seguidor de Cristo y de tal o cual partido.
¿Cristo es el rey de tu vida? Estupendo. Pero no ensucies su majestad poniéndolo al nivel del “rey” o grupo de seguidores del “rey” que tú quieres encumbrar, porque Jesús no ha venido a establecer una política o una ideología.
Ojo, que no estoy diciendo que los cristianos no deban entrar en política y llevar el Evangelio a sus decisiones e impregnar de la luz de la fe todas y cada una de sus acciones.
Eso no es solo bueno, sino que es incluso un camino de santidad. Una “forma eminente de caridad”, llamó Pablo VI a la política.
Estoy hablando de otra cosa.
Estoy hablando de que tu verdad, tus ideas políticas, esas que tú crees que son la única verdad. Esa verdad que tú ves claramente y que matarías por defender, no son el Evangelio, no son La Verdad.
La Verdad nos trasciende, la Verdad es inalcanzable…
“¿Qué es la verdad?”, se pregunta Pilato, y la tiene delante: la Verdad es Cristo humillado: ¡Ecce homo! Un misterio.

Por eso todas esas ideologías, todos esos partidos, de izquierdas o de derechas, de arriba o de abajo, de adelante y de atrás que se arrogan el nombre de Cristo para machacar al contrario, ya van mal.
Por eso vas mal cuando, en lugar de rezar por tus gobernantes, rezas “contra” ellos.
Que sí, que sé que lo haces… 😉
¿No te das cuenta de que tu alcalde, tu presidente o gobernador regional, federal, nacional o supranacional, tu rey o tu primer ministro, dependiendo del lugar desde el que me leas, es un pobre hombre o una pobre mujer igual que tú?
¿No has descubierto, con el Evangelio delante, que no tendrían “ninguna autoridad” si no se les hubiera “dado de lo alto”?
Por eso, aunque sean injustos, como lo fue Pilato, rezamos por ellos «para que Dios, nuestro Señor, según sus designios, los guíe en sus pensamientos y decisiones hacia la paz y libertad de todos los hombres» (así reza la oración por ellos del Viernes Santo)
Rezad «por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad», pedirá San Pablo.

¿Rezar por este, que tiene a su pueblo hundido en la miseria? ¿Rezar por aquella que nos va a llevar a la ruina? ¿O por aquel otro, que tiene las manos manchadas de sangre?
¡Pues con cuánta más razón! ¿No estarán entonces más necesitados?
Otra cosa distinta es que no creas en el poder de la oración, en el poder de Dios, y que lo quieras conseguir todo con tus puños.
Es lo que le pasó a Judas. Confundió fe y política. No entendía cómo Jesús no se rebelaba, no mandaba llamar a su ejército celestial. Y el pobre acabó tristemente, porque antepuso su verdad (la única que él veía) a la Verdad.
Incluso, recomienda el papa Francisco, haz penitencia por ese presidente, por aquella ministra… ofrece un pequeño sacrificio por él o por ella.
Porque es fácil criticar desde el sofá a los políticos: “son unos ladrones, no buscan el bien del pueblo, anteponen sus intereses al de su país”… Pero olvidamos que son de la misma carne que tú y que yo.
Que tienen debilidades humanas, luchas internas dentro de sus partidos, vanidad, miedos, afán de ser reconocidos y también les gusta el dinero ¿a quién no?
Soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula y pereza…
¿Te suenan?
¿Podrías decirme cuál de los 7 pecados capitales no tienes tú?
Yo no pondría la mano en el fuego por mí mismo. ¿Tú sí? Poco te conoces. (1 Jn 1, 7-8)
Bastaría dejarme el sillón de mando un par de semanas para que enseguida empezara a aflorar quién soy realmente. Todas mis debilidades.

Por eso, si tuviera esa responsabilidad, me gustaría que rezaran por mí. Por eso, como no la tengo, rezo por los gobernantes, porque entiendo que, la mayoría, trata de hacerlo bien.
Hasta los más crueles y mezquinos, en su cabeza, creen que hacen lo que deben. Pobrecillos, en el Juicio tendrán que dar cuenta de todo.
También Jesús rezó por ellos: ¡Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen!
Es la Divina Misericordia que celebramos hoy. ¿Incomprensible, verdad? Un misterio.
El problema es de los que sí saben lo que hacen, de los que sí conocen la verdad y, conscientemente, van contra ella: “Por eso, el que me ha entregado a ti –contesta Jesús a Pilato– tiene un pecado mayor”
¿Habrá un mal mayor que ordenar ejecutar a un hombre justo como hizo Pilato? ¿Habrá un pecado mayor que ordenar matar a Dios, al que es Amor?

Pues sí lo hay, el de quienes lo entregaron.
¿Y quiénes lo entregaron? Los miembros del Sanedrín, los “justos”, los “religiosos”, los “practicantes”…
Ahí es donde tienes que poner el ojo de tu crítica. ¿Eres un buen cristiano que ejerce como tal en todos los ámbitos de tu vida? ¿Es intachable tu conducta?
Porque a lo mejor eres un “cumplidor” pero eres sordo a la palabra de Dios, tu corazón está duro y no puedes reconocerlo en el hermano, en el que piensa distinto a ti.
¿Ves bien la viga en tu ojo antes de ver la mota en el ojo del político de turno?
Yo supongo que no, como me pasa a mí. Pero menos mal que tenemos a Dios, cuya Divina Misericordia hoy celebramos y es infinita.
Acógete hoy a ella y pide perdón por las veces en que quieres rebajar a Cristo a reyezuelo de este mundo.
Anímate a entrar en política si crees que es lo tuyo, que lo harías mejor que otros y que podría ser un servicio al prójimo. Y, si no, se prudente a la hora de criticar.
Critica de forma constructiva y no entres en el juego de ridiculizar al contrario porque es tu hermano y necesita, como tú, conversión, inteligencia, sabiduría…
Esos dones vienen desde arriba, pídeselos a Dios para ese que no te cae bien.
Hoy, los políticos del mundo se enfrentan a un cataclismo como nunca antes.
Como ciudadano, apóyalos más o menos, critícalos más o menos; pero como cristiano, implora para ellos esos dones necesarios para hacer las cosas “como Dios manda”.
“Paz a vosotros”, le dice en el Evangelio de hoy el Resucitado a los apóstoles encerrados en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos.
El mundo entero hoy está igual. Encerrado en su casa por miedo al coronavirus. ¿Cuál es la misión del cristiano? Ser portadores de su paz. Esa es la misión confiada a la Iglesia:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo», dice Jesús al entrar.

Seamos pues agentes de paz en el ámbito político, ayudando a distender en lugar de crispar; siendo cortafuegos en esas cadenas de wassap con campañas o memes agresivos ¡o falsos!
Seamos portadores de paz en las redes, siendo capaces de dialogar, de confrontar nuestras ideas y abrirnos a que el otro pueda tener parte de razón porque la verdad no la tengo toda yo.
Seamos instrumento de reconciliación entre los pueblos. Es el momento de grandes pactos, de grandes alianzas nacionales e internacionales. ¡Hemos de salir juntos de esto! Sin dejar a nadie atrás, poniendo primero a los más pobres y desvalidos…
Si eres capaz de no entrar en el juego de la confrontación que no conduce a nada, si no das RT o reenvías a tus contactos todo lo que va contra los “enemigos”, si apoyas las buenas decisiones vengan de donde vengan, …
y criticas las opciones contrarias a la dignidad del hombre, vengan de donde vengan, quizá alguno se pregunte de ti, como Pilato de Jesús: «¿De dónde es este?»
Y tú sabrás entonces, con gran paz, que no merece la pena contestar. #FindelHilo

4 respuestas a «#HilodelosPolíticos»

  1. Coincido en rezar, aún, por aquellos que nos han hecho daño o nos lo pueden hacer o lo están haciendo. Es el máximo gesto de Misericordia, rezar por ellos. Recuerdan las palabras de Jesús en la Cruz: «…Padre perdónalos, porque no sabemos lo que hacen…» Hasta ese nivel tenemos que alcanzar. Será, para mi, quizás, una lucha de toda la vida.

  2. Hermano Antonio, no conocía tus escritos, la existencia de tu web. Hoy la Divina Misericordia me ha regalado tu artículo «Hilo de los políticos». Soberbio. Nos dejas sin excusas a los tibios, a los que tenemos fe pero dudamos porque somos débiles. Demuestras con tus reflexiones la radicalidad de la Buena Noticia. Para seguir a Jesús de Nazaret y vivir como él vivió se necesitan muchos bemoles. Gracias por dejar al descubierto las carencias, limitaciones y debilidades de muchos que nos consideramos creyentes en Jesucristo. Que nos siga perdonando cada día para poder salir de nuestra zona de confort. Paz y bien.

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