#HilodeRamosCovid_19

¿Hay alguien ahí? Estoy empezando a asustarme. Estaba escribiendo en mi habitación y, cuando he ido al salón para salir a aplaudir con mi familia, como cada tarde a las 8, no había nadie. He mirado en las habitaciones y tampoco…

Me he asomado al balcón y nadie en las calles ¡Y eso que tengo cerca varias tiendas abiertas a esta hora que venden productos de primera necesidad! Ni un vecino paseando al perro, ¡Qué raro!

Esperad, me fui a dormir la siesta en mitad del mensaje de @sanchezcastejon porque se puso un poco repetitivo… Y cuando me desperté, me senté en el escritorio que tengo junto a mi cama y me puse a escribir… ¿No será que el presidente ha dicho al final que se puede salir ya a la calle y mi familia ha aprovechado para ir a ver a los abuelos? ¡Los echamos tanto de menos! ¿Pero me habrían avisado no?

Es verdad que me molesta mucho que me despierten a la hora de la siesta, pero en circunstancias normales. ¡Con una noticia así claro que me tendrían que haber despertado! Si al menos hubieran dejado una nota… ¡Y qué raro! Son ya las 8 en punto y no se oye jaleo en los balcones. Normalmente, desde las 7.57 están ya aplaudiendo y tocando las bocinas. Voy a esperar un poco a ver…

Lo dicho, nadie en la calle, nadie en los balcones, solo se oyen los pájaros del vecino…

Me está dando un poco de miedo. ¿A vosotros os pasa igual? ¿Por qué no contestáis? Normalmente me llenáis de notificaciones la pantalla del móvil y el primer tuit de un hilo se llena de RTs y FAVs… pero este ya lleva un rato subido y nada

¡Venga ya! ¿es una broma? Voy a llamar a mi mujer al móvil… Nada, apagado o fuera de cobertura. A ver mis hijos… ¡Tampoco! Todos los móviles están apagados. A ver mi madre al fijo… –»¡El abonado no existe!»
– ¡Cómo que no existe si he hablado con ella esta mañana! Me estoy poniendo de los nervios. Creo que me voy a marear. Voy a llamar a mis hermanos… ¡El teléfono fijo ha dejado de dar tono! Haced el favor de decirme que esto es una broma, que os habéis puesto de acuerdo para asustarme.

A ver la tele… Nada en la tele. La pantalla en negro en todos los canales, Voy a salir. Voy a llamar al timbre de algún vecino a preguntarles. ¡Maldita sea! Han cerrado la puerta por fuera y no están mis llaves en el cajón donde las guardo. ¡Estoy encerrado en mi propia casa! Espera, que sé donde hay unas de repuesto… Nada, han desaparecido.

Por favor, si me leéis, contestad, dad RT, que sepa si hay alguien al otro lado… He mirado en los periódicos digitales. Todos en blanco. Voy a probar mandando un wassap a todos mis contactos. ¡Nunca lo he hecho y mira que odio la costumbre de algunos de enviar mensajes masivos, pero la ocasión lo merece! Ahí va!

¡Qué horror! Estoy solo. ¿Estaré solo en el mundo? Bueno, como nadie contesta por aquí tampoco, os dejo. Si hay alguna novedad o alguien contacta conmigo os iré diciendo a lo largo de la noche…

(…)

Escribo este tuit, como un mensaje en una botella, por si alguien me lee algún día. Pero me quedan pocas esperanzas. Llevo horas tratando de contactar con alguien por todos los medios. Todo ha sido en vano. Me voy a dormir esperando que la luz del nuevo día me traiga respuestas.

(…)

He dormido como nunca. ¡Qué silencio! No he escuchado ni un coche, ni una moto, ni el camión de la basura… Estoy aterrado, ¿este abandono durará mucho? ¿Lograré contactar con alguien el día de hoy? Ya estoy planeando cómo salir por la ventana con el clásico de las sábanas anudadas. Es un segundo piso, no será difícil, pero prefiero hacerlo con la luz del sol.

Como cada mañana, antes de poner un pie fuera de la cama, voy a mirar en el móvil el Evangelio del día. ¡Hoy es domingo de Ramos! Con toda esta pesadilla se me había olvidado. Todos los años, esta mañana de domingo es de las más alegres y bulliciosas del año.

Desde muy temprano, los pasillos de la casa son un ir y venir de gente arreglándose, poniéndose guapa. ¡Hoy hay que estrenar algo como marca la tradición! ¡Por cierto, vaya pelea tuve ayer con mi mujer! Ella quería que estrenase hoy unos zapatos que me compré en rebajas con el dinero que me habían echado los Reyes ex profeso. Y yo le dije que no, que no pensaba arreglarme para ver la Misa por televisión. Al fin y al cabo ¿quién me iba a ver? ¿Para qué quitarse el pijama si estamos confinados? ¡Cómo me arrepiento ahora por haberle gritado! Le dije muchas cosas feas: que era una exagerada, que yo no era su hijo para decirme cómo me tengo que vestir… ¡Ahora la echo tanto de menos! ¿Estará bien? ¿Le habrá pasado algo? Si pudiera tenerla delante la abrazaría y le pediría perdón. Pero aquí me veis, solo en el mundo, cagado de miedo en mi cama y tuiteando para… nadie.

Venga, voy a leer el Evangelio de hoy a ver si me anima. Bueno, hoy hay dos lecturas del Evangelio: una primera que es la que se lee antes de la procesión y la segunda, que se lee ya en la Misa. Aquí las tienes eltestigofiel.org/index.php?idu=…

Vemos a Jesús montado en un pollino entrando en Jerusalén. Dice el Evangelio que la multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba:
-«¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!». Imagino las calles de Jerusalén con cientos de personas aplaudiendo. Me vienen a la memoria recuerdos de Domingos de Ramos en mi parroquia, cantando y tocando palmas, moviendo los ramos de olivo… o en la procesión de la Pollinica, que así se llama la cofradía que abre los desfiles procesionales de mi ciudad. Miles y miles de malagueños aplaudiendo a su paso bajo el sol de la primavera que empieza ya a calentar. El olor del azahar…

Ahora que hablo de aplausos. ¡Qué pena que ayer no hubiera aplausos en mi balcón! Nuestros sanitarios se merecen ese homenaje diario que sirve también para infundirnos ánimo unos a otros, para ver que no estamos solos. Voy a mirar detenidamente el vídeo de ayer otra vez, no me puedo creer que no hubiera absolutamente nadie en ningún balcón. Con los nervios, lo pasé rápido y no vi a nadie. Pero quizá si me fijo piso por piso…

😱😱😱 ¡Ey!, no vais a creer esto. El vídeo que os puse ayer, lo he mirado en la galería de mi móvil otra vez y… Miradlo vosotros mismos

¡¡¡Hay gente, hay aplausos, hasta la sirena que hace sonar la policía!!! Voy a mirar bien los datos del vídeo a ver si me he confundido… Es este mismo vídeo sin duda. Ahí lo pone claro: grabado ayer, 4 de abril, a las 20.03. Y es el mismo que yo subí entonces. Si os fijais lo tuiteé enseguida, a las 8.04 pm.

¿Qué ha pasado? El silencio, la soledad más absoluta de ayer ha dado paso ahora al aplauso, la fiesta, la multitud… Qué curioso, porque en la liturgia de hoy pasa exactamente lo mismo, pero al revés. El segundo Evangelio que leemos, después del de la procesión de Ramos, es el de la Pasión del Señor. Después del aplauso de los suyos, el abandono y la soledad. Solo, traicionado por sus amigos, abandonado por quienes más lo quieren, se enfrenta al miedo en Getsemaní en el más absoluto desamparo: «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil». Y sus amigos dormidos, amodorrados… Hasta que Jesús vuelve y les dice: «Mirad, está cerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.» Y enseguida llega Judas con la guardia, lo detienen y ya conocéis el proceso hasta que muere en la cruz. Es tal la sensación de soledad que antes de morir reza: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».

Estas palabras, hoy, las siento especialmente cercanas. Mientras las leo pareciera que las estuviera él pronunciando a través de mi boca. ¿Por qué todos me han abandonado? ¿Por qué no voy a poder celebrar hoy con los míos esta fiesta grande del domingo de Ramos? Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Sí, es verdad que no podemos salir, que hoy no habrá procesiones, que hay que quedarse en casa, pero… Si al menos pudiera celebrar con mi familia este domingo de Ramos tan especial, si al menos funcionara el televisor para poder ver al Papa en la Misa desde Roma… Si al menos funcionara el wassap para poder mandarle un beso a mi familia y a mis amigos y desearles una feliz Semana Santa…

Ea, estoy decidido. Escucho a Jesús también a través de mí, decirme: “¡Levantaos, vamos!”. Voy a sacudirme la modorra. Aunque esté solo en el mundo, hoy voy a celebrar el domingo de Ramos como se merece. Voy a levantarme de la cama, a ducharme, a perfumarme, a vestirme bien, ¡y voy a estrenar los zapatos que quería mi mujer! ¡Que es Domingo de Ramos!

(…)

Madre mía, no me lo puedo creer. El móvil parece haberse vuelto loco. 238 notificaciones. Un montón de gente ha contestado ahora de golpe al wassap que mandé anoche. ¡Hasta un amigo cerrajero se ha ofrecido para venir a rescatarme! Y me empiezan a llegar vuestras notificaciones. Ya hay RTs y FAVs ¡Estáis ahí!

¡Un perro ladrando! Me asomo a la ventana y he visto ya a dos vecinos paseando a sus canes. Eh, y oigo ruido en casa. Es ese bullicio de Domingo de Ramos por la mañana:
–¿Me prestas tu blusa nueva?
–¡Ese pantalón no! Te he dicho el marrón
–¿Quién falta por desayunar? Ay, Señor, que no me lo puedo creer. Ojalá, ojalá todo haya vuelto a la normalidad. Hoy hay que celebrar este Domingo de Ramos como si fuera el más importante de la historia, aunque estemos confinados. Hoy hay que estrenar, hay que ver la misa por la tele o por Youtube como si estuviéramos en la parroquia, como si estuviéramos en la calle, en el mismo Jerusalén, porque Jesús entra hoy triunfal en nuestra vida para tomar posesión de ella ¿lo vamos a recibir de cualquier manera?

Hoy hay que acompañar a Jesús en el dolor, en la soledad… ¡De verdad, no sabéis qué mal se pasa sintiéndose solo! Él ha venido a mi vida hoy. Aunque no tenga a nadie alrededor, no me siento solo ya. Él siempre está conmigo cuando me encuentro desamparado.

¡Porque Él ha pasado por lo mismo! ¡Vamos a celebrar el domingo de Ramos como se merece! Ya estoy arreglado por dentro y por fuera. Abro la puerta de mi dormitorio y… Allí están… ¡Todos! #FindelHilo

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