#HilodelÁngelus

Hoy celebramos la Solemnidad de la Anunciación (o Encarnación) del Señor. Un misterio cristiano que, cada mediodía, muchos recuerdan con el rezo del Ángelus. Lo que no sabes es que esta oración nos une a los musulmanes. Te lo cuento en el #HilodelÁngelus #PrayForTheWorld

Antes que nada hay que explicar algo que, aunque para muchos es obvio, otros muchos desconocen también, y es que hoy se celebra la Anunciación porque faltan justo 9 meses para la Navidad. 🎄

¡9 meses antes del parto en Belén!

Celebramos hoy, por tanto, el momento de la Concepción de Jesús en el vientre de María tras aceptar la propuesta del arcángel Gabriel que le propuso ser la Madre de Dios.

En realidad, todos deberíamos celebrar una pequeña fiesta 9 meses antes de nuestro cumpleaños. Al fin y al cabo es ese día (aproximadamente, el instante preciso no lo conocemos), el que marca el inicio de nuestra existencia.

Porque si hay un antes y un después en la vida del ser humano es en ese momento en el que se unen las células del padre y la madre dando lugar a un nuevo ser. Todo lo demás, es evolución de ese nuevo individuo distinto al padre y a la madre. De embrión a feto, de feto a bebé, de bebé a niño, de niño a joven, de joven a adulto, de adulto a maduro, de maduro a viejo y de viejo al fin de la vida biológica.

Por eso este día también la Iglesia celebra la #JornadaPorLaVida en la que se hace un llamamiento al respeto a la vida humana desde su concepción hasta su fin natural. Algo que, lamentablemente, no todo el mundo comparte. Pero ese es otro cantar.

El caso es que el momento de la concepción de Jesús en el seno de María es muy importante porque marca el momento histórico en el que Dios se hizo hombre.

Esto es un escándalo para muchos que solo están dispuestos a admitir a Dios como un ser creador muy lejano que desde su atalaya más allá del cielo contempla a los hombrecillos en sus miserables vidas mortales.

¡Pero que Dios se encarne (se haga carne), se humille hasta el punto de ser engendrado dentro de una mujer mortal, pase por todos los sinsabores y sufrimientos que un ser humano pueda padecer y muera torturado es algo que requiere un esfuerzo mental!

Pero sí, amigo, sí, amiga. Tu Dios ha tomado tu carne para poder salvarla, para poder salvarte. Porque a causa del pecado estábamos condenados a morir, pero ahora ya no.

Y por eso, el misterio de la Encarnación nos habla del infinito amor que Él nos tiene, y por eso lo hacemos presente a diario en una oración sencilla que es el Ángelus.

La hora habitual para rezarlo es a las 12 del mediodía, el momento que marca el final de la mañana y el inicio de la tarde, el momento en el que “el sol que nace de lo alto” (metáfora con la que nos referimos a Jesús), llega a lo más alto, su cénit, y comienza a caer. Históricamente se ha rezado también a otras horas (6 de la mañana y 6 de la tarde), pero la más popular siempre ha sido la del mediodía hasta el punto de que a las 12.00 horas se le llama también “la hora del Ángelus”. A esa hora, ha sido históricamente costumbre dejar la faena que se tiene entre manos para hacer una pausa y rezar esta oración encomendando a Dios la tarea realizada.

El famoso cuadro que abre este hilo, del pintor francés Jean F. Millet, recoge el momento en el que dos campesinos dejan su tarea habitual para rezar el Ángelus. Muchos tratamos de seguir esta piadosa costumbre en la medida de lo posible y yo lo recomiendo porque ayuda mucho. ¿Sabes esa alegría que da, a las 8 de la tarde, cuando sales a la ventana a aplaudir al personal sanitario?

En medio del hastío del confinamiento por el coronavirus, es como una burbuja de aire fresco que nos recarga las pilas. Es un momento para agradecer a quien está dando la vida por nosotros, para sentirnos unidos todos los vecinos y todo el país, y para decir: ¡Hay esperanza!, ¡De esta salimos! #TodoVaASalirBien

Esta idea, por tanto, no es nueva, sino que los cristianos llevamos muchos siglos llevándola a cabo a nuestra manera. A las 12 lo dejamos todo, le damos gracias a Dios por dar su vida como hombre por nosotros; nos sentimos en comunión con todos los cristianos del mundo que a esa hora lo rezan, y ponemos nuestra mirada esperanzada en la Resurrección que nos espera.

Con esta breve pausa, parece que no, pero las pilas se recargan. En medio de las tareas domésticas, del agobio del trabajo, o de la convalecencia, uno se para, reflexiona, mira hacia adelante y se dice: ¡Animo! Pero vamos al origen de esta tradición, porque la idea la “copiamos” un poco de nuestros hermanos del Islam.

¡Madre mía! ¡Otro escándalo! Yo con esos no quiero nada ni de lejos. Es lo mismo que pensaba cualquier cristiano en la época en la que San Francisco de Asís viajó a Egipto con la idea de predicar el Evangelio a los musulmanes, lleno de afecto hacia ellos y de celo apostólico. ¡Imaginaos, era en plena guerra de las cruzadas!

Por cierto, se acaban de cumplir 800 años de aquella peregrinación y os recomiendo que leáis, como hice yo con fruición en su día, el número especial que la @RevistaTS le dedicó y que me ayudó a pasar del escándalo a la admiración. Lo tenéis gratis aquí PDF MAY-JUN 2019 | Centro Tierra Santa https://www.centrotierrasanta.com/pdf-may-jun-2019

Aquella visita histórica no fue ninguna ñoñada ni vana ilusión de San Francisco, sino que se convirtió en un hito del diálogo interreligioso que dio como fruto algo tan serio como que tú hoy puedas visitar los Santos Lugares, pues ese fue el origen de la @custodiaTS.

Bueno, hoy no podrás, porque estamos confinados, pero en cuanto salgamos de esta, pregunta a mi amigo @toonespinosa de pereginaciones.com y sácate el billete.

Dicen las crónicas franciscanas que San Francisco se quedó impresionado durante aquel viaje a tierra de “infieles” con la devoción con que los musulmanes oraban a distintas horas del día al oído de la llamada del muecín.

Si has viajado a un país musulmán, habrás visto cómo hay un miembro de la mezquita que, cinco veces al día, sube al minarete (o por megafonía) y lanza un canto en el que se convoca a la oración a todo el pueblo. Aquel recuerdo de su viaje a Oriente movió a Francisco a promover su imitación y en sus Cartas a los custodios les pedía: «que de tal modo anunciéis y prediquéis a todas las gentes su alabanza (al Señor Dios vivo y verdadero), que, a toda hora y cuando suenan las campanas, siempre se tributen por el pueblo entero alabanzas y gracias al Dios omnipotente por toda la tierra» y, en otra, decía: «que se publiquen por pueblos y plazas las alabanzas de Dios».

Pero no fue en vida San Francisco quien estableció el rezo del Ángelus, sino Fr. Benito de Arezzo quien, hacia el año 1250 (Francisco murió en 1226), introdujo en su convento la costumbre de cantar o recitar, a la caída de la tarde, la antífona El Ángel habló a María (Ángelus locutus est Mariae) mientras sonaban las campanas. La cosa fue a más cuando el capítulo general que presidió San Buenaventura en Asís el año 1269 estableció “que los hermanos exhortaran al pueblo a saludar a la Virgen con las palabras del Ángel cuando al atardecer sonara la campana de completas” Y ya más tarde (S. XIV) vinieron los otros toques de campana de la mañana y del mediodía.

Es curioso cómo debemos a los franciscanos, y su ardiente veneración a la Encarnación del Señor, tres especialísimas formas de celebrarla: el Belén, la peregrinación a Tierra Santa (no hay encarnación si no se concreta en un lugar) y el rezo del Ángelus. Por cierto, ¿y el nombre de Ángelus de donde viene?

Pues, como en tantas otras oraciones y documentos de la Iglesia, de algo tan sencillo como de la primera palabra por la que empieza el texto en latín. La plegaria consiste en tres frases sencillas sobre la Encarnación de Jesucristo y tres Ave Marías. Que comienzan recordando el diálogo del arcángel Gabriel con María diciendo:
“El Ángel del Señor anunció a María. Y concibió por obra del Espíritu Santo”. Lo que en latín sería:
«Ángelus Dómini nuntiávit Maríae.
Et concépit de Spíritu Sancto».

Bueno, y si no sabes el resto y quieres aprender a rezarlo puedes buscar en Google varias páginas que te enseñan que yo ya me estoy alargando. Lo que me interesa es que hoy hayas aprendido la importancia de recordar a diario que Jesús se hizo hombre y habita entre nosotros.

Y que no hubiera sido posible sin la valiente respuesta de una mujer que dijo: “hágase en mí según tu palabra”. Porque Jesús quiere volver a nacer, a través de ti, cada día, en tu realidad temporal. En medio de tu tarea, en tu profesión, en tu dedicación diaria. Un ángel (este hilo) viene a decirte: ¿Quieres que Dios nazca en ti?

¿Quieres ser tú instrumento de Dios para que Él pueda hacer su obra y habitar en medio de tu vida, en medio de tu familia, en tu profesión, en tu ambiente? Pues ahí queda esa invitación diaria a volver nuestros ojos a Dios, a reiniciar nuestro día para ponernos de cara a Él Un reseteo que hemos aprendido de otra tradición religiosa con la que compartimos tanto y que, a la vez, desconocemos tanto. ¿A que no sabías por ejemplo esto del Ángelus?

Os invito a leer esta publicación de Mons. Cristóbal López en su Facebook (seguidlo), arzobispo de Rabat, recientemente creado cardenal por el Papa. Él sabe mucho de diálogo con los musulmanes (vive entre ellos) y nos invita a dejar de verlos como enemigos, como extraterrestres

Y para terminar el hilo de hoy, dedicado al Ángelus, nada mejor que la oración con la que concluimos cada día su rezo y que dice así: Infunde, Señor, tu gracia en nuestros corazones para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su pasión y su cruz lleguemos a la gloria de la resurrección, por Jesucristo nuestro Señor. Amén. #FindelHilo

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