#HilodelaCeniza

Miércoles de Ceniza. ¿Por qué miércoles? ¿Por qué no lunes o martes de ceniza? Hoy es día de ayuno y abstinencia ¿Por qué nos abstenemos de carne y no, por ejemplo, de chocolate? Esta y otras curiosidades de la #Cuaresma te las explico hoy en el #HilodelaCeniza#MiércolesdeCeniza

Siempre que llega este día me acuerdo de mi amigo Emilio Saborido (qepd) que siempre que se hablaba del tema hacía el chiste de decir: «el Miércoles de Ceniza, que este año cae en miércoles» Y ahí está la cuestión, ¿por qué otra vez cae en miércoles? Esta Navidad la hemos celebrado un miércoles, pero el año anterior fue un martes ¿por qué celebramos el Miércoles de Ceniza y no el martes de ceniza? La respuesta es muy sencilla y nos sitúa ya ante el verdadero significado del día de hoy: porque lo que celebramos es el inicio de los 40 días de preparación para el domingo de Pascua de Resurrección y en el cómputo desde el domingo hacia atrás, la cosa cae en miércoles. El domingo de Pascua es una fiesta variable, que otro día os explicaré cómo se calcula (tienen que ver la luna y las estaciones), el caso es que es el día más grande del calendario cristiano. No hay fecha más importante, no hay fiesta mayor que la Pascua. Ella da sentido a todo: a la Cuaresma, a la Navidad, a Pentecostés, al Corpus, al Jueves y Viernes Santo, a la Ascensión, a la Inmaculada Concepción, a la Encarnación y a todas las fiestas de santos y vírgenes que se te ocurran. Porque la Resurrección, amigo, ¡ay amigo! es lo que da sentido al cristianismo. Tanto que (nos dice san Pablo) sin ella, “vana es nuestra fe”. Si Cristo no ha resucitado, ¿qué sentido tiene todo esta parafernalia? ¡Señores, que hay uno que ha vuelto del cementerio! ¡Que la muerte ha sido vencida! ¡Que tú no mueres para siempre! ¡Que se te han regalado vidas infinitas! ¡Madre mía es tan grande esto que hasta me emociono de escribirlo! A lo mejor a ti no te dice nada, quizá es que has pensado poco en la muerte. Yo pienso bastante a menudo y, ¡puf! da mucho miedo. Por eso, es enormemente consolador y llena de sentido esta vida, saber que no acaba todo en ella, sino que estamos llamados a otra vida aún mejor, aún más plena y feliz. Con esto ahondamos en el significado del día de hoy. La ceniza que nos imponen sobre la cabeza hace referencia a la vanidad de las cosas terrenales. La ceniza es lo que queda después de quemar cualquier cosa. Es ¡nada! Un polvo fino que se lleva el viento. Esa es la materia que compone el mismo cerebro con el que desarrollamos fármacos contra el cáncer o diseñamos satélites artificiales; de eso están hechos los miembros que nos llevan a la cima del Everest… Todo lo humano, por muy espectacular que parezca, queda en nada al pasar por esta vida. Por eso, en este día reflexionamos sobre las cosas importantes, las que duran para siempre, las que no se lleva el viento. Y miramos a la Pascua con la esperanza de que, tras la muerte, tras el “fuego”, nos espera, no la nada sino el todo: vivir para siempre junto a Dios. –inciso– Esto de “junto a Dios” sé que es difícil de imaginar porque, si no conoces a este señor, puedes pensar: “bueno, no sé, puede ser un rollo una eternidad entera al lado de este”. Pero para que lo entiendas, Dios es la fuente de toda tu felicidad, aunque tú no lo hayas conocido personalmente. Y “estar junto a” Él significa ser completamente feliz, sentirte muy querido. Las cosas de la “otra vida” donde no sirven nuestras coordenadas espacio-temporales son difíciles de imaginar, por eso siempre hay que tirar de analogías, de ejemplos como… ¿Sabes ese abrazo de una madre donde se para el tiempo? Pues todavía mejor –cierro aclaración–. Por cierto, que el listo que todo lo sabe ya lleva un rato con la mano levantada. ¡A ver, dí! –Que si contamos 40 días hacia atrás desde el domingo de Pascua (este año el 12 de abril), no llegamos al 26 de febrero, sino al 3 de marzo. ¡Mira!

¡Y tiene razón el tío! ¿Será verdad que, este año, el Miércoles de Ceniza cae en martes? Este chivatazo del listo de la clase me va a servir para sacar el otro tema del que os quería hablar: el del ayuno y la abstinencia. Veréis. La Cuaresma es un tiempo de penitencia y conversión. ¿Qué quiere decir? Pues que es un tiempo de arrepentimiento, de reconocer nuestra realidad egoísta, nuestra debilidad (en cristiano, nuestro pecado), y regresar al buen camino. Y esta penitencia interior, se expresa exteriormente de tres formas según la Escritura y la Tradición: el ayuno, la oración y la limosna. Expresan la conversión (el cambio para bien) con relación a:
1. Uno mismo (AYUNO)
2. Dios (ORACIÓN)
3. Los demás (LIMOSNA) En resumen, nos privamos un poquito de nosotros mismos (ayunando) para estar más pendientes del importante, que es Dios (orando más intensamente), que se encarna en nuestros hermanos, sobre todo los más necesitados (y los hacemos presentes mediante la limosna). Pero hay un inconveniente. Está bien ayunar en este tiempo pero, ¿y el domingo? Si es el Día del Señor en el que celebramos la Resurrección ¿Tiene sentido ayunar? Como se pregunta Jesús en Mc 2, 19: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo mientras el esposo está con ellos?». Y Él mismo se contesta: «Mientras el esposo está con ellos no pueden ayunar». De ahí que, en el cómputo de los 40 días de penitencia para preparar la Pascua, haya que sacar los domingos correspondientes. Por eso, no es verdad que este año caiga en martes el Miércoles de Ceniza. Quitando los domingos, mira cómo queda:

Y ahí está el día de hoy marcando el inicio de estos 40 días (como los 40 días de Jesús en el desierto, como los 40 años del pueblo de Israel antes de llegar a la tierra prometida), de preparación para la Pascua. Concretando el tema del ayuno, os recuerdo que las normas del Código de Derecho Canónico obligan al ayuno y abstinencia el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Mientras que el resto de viernes de la Cuaresma, solo es obligatoria la abstinencia. Lo de los viernes es porque es el día en que murió Jesús en la cruz, y lo recordamos de esta forma. ¿Y el ayuno cómo se hace? @confepiscopal propone hacer una sola comida al día, aunque no se prohibe tomar algo por la mañana o por la noche. Obviamente siempre y cuando la salud y la edad lo permitan. La abstinencia, por otra parte, consiste en no comer carne. Pero qué tontería no comer carne ¿entonces puedo comer chocolate que me gusta mucho más? Mira, puedes hacer lo que te dé la gana. Y si quieres comerte un jamón entero también. Porque si vas con esas preguntas es que no te enteras de nada, y hagas como hagas la abstinencia te va a dar igual. Si pretendes cumplir la letra de la ley y no el espíritu estarás haciendo un acto vacío y sin sentido que no te ayudará en nada. El espíritu de la abstinencia es, como su propio nombre indica, abstenernos, privarnos de algo especial y la carne era un manjar en nuestra cultura. En las fiestas de los pueblos se sacrificaba algún animal cebado para comerlo juntos –un cerdo, un ternero, un cordero, aunque fuera una gallina…–. No así con el pescado, porque se supone que es un tipo de alimento menos “festivo”, menos “enjundioso”… Por eso sí se puede comer pescado los viernes de Cuaresma. En este sentido, de poco vale no comer carne y hacer un festín con otro tipo de alimentos no cárnicos, porque de lo que se trata es de hacer un día de penitencia, no uno de fiesta con mariscos o postres delicatessen. Lo mismo que te digo esto, te digo que tampoco vale comer carne con la excusa de que “como de todas formas hoy en día tenemos a nuestro alcance diario tanto la carne como el pescado ¿qué mas da?” ¡No hijo no! Ese tampoco es el espíritu de la ley. Lo que nos dice la Iglesia es una obligación. ¡Uy, obligación, qué palabra más antigua! ¡Si lo que hay ahora solo son derechos! Sigues sin entender nada. A la Iglesia “le da lo mismo” que tú cumplas o no la obligación, porque la obligación (como la de ponerte el cinturón de seguridad) es en beneficio tuyo, no de ningún juez ávido de sancionar a quien la incumpla. La abstinencia es tan buena para nosotros, que (como Iglesia que somos) nos autoimponemos esa norma para vivir bien la Cuaresma y preparar bien la Pascua. Obedecer una norma (incluso una que puede parecer desfasada), es en sí mismo ya una abstinencia. Una forma de humildad, de aceptar que uno es ceniza, polvo, nada… A la abstinencia también se le llama “vigilia” (que significa estar despierto, en vela), porque nos ayuda a estar alerta. El hecho de saber que es Miércoles de Ceniza o viernes de Cuaresma y que no se puede comer carne (aunque hoy no sea un lujo comerla) ya nos mantiene en tensión, en perspectiva de la Pascua. Vas a desayunar, como siempre tu loncha de pavo o de bacon y tienes que decir, ¡uy, hoy no que es vigilia! Aquí cada uno tiene que discernir según su cultura, la dieta de su país, su situación económica… Porque también puede abstenerte uno de ese cigarrillo después del café, de esa cerveza del aperitivo, de ese capitulo de la telenovela, de ese vestido que te sienta tan bien, de esa siesta, de esa compra compulsiva… Hay que estar alerta, ser consciente del tiempo, de las horas, de los días. Porque Dios se encarna en tu historia, en tu tiempo, en la dimensión humana. Jesús era un gran pedagogo. ¿Tenía obligación Jesús (ojo, Dios), de ayunar, de cumplir la ley religiosa? Y sin embargo vemos cómo la cumplía, porque como hombre se sometió a los mandatos de su Padre. Y tú dices: «¿ayunar? ¡qué tontería!» ¡Pues tú te lo pierdes! Come, bebe, haz lo que quieras y no podrás disfrutar, como quien sí se “somete a la ley”, como quien sí se priva de algún manjar, de lo que significa conocerse bien a sí mismo, saber quién eres. Y seguirás engañándote a ti mismo creyéndote alguien en la vida, andando por el mundo como si fueras a vivir para siempre sin darte cuenta de que el tiempo se te acaba, de que el reloj ya marca la cuenta atrás… “Conviértete y cree en el Evangelio”, “recuerda que eres polvo y al polvo has de volver”. Sabias palabras que nos repetirán hoy en todas las parroquias del mundo. Te conviene hacerles caso porque hoy es un gran día. Hoy empieza el camino hacia la felicidad, hacia el abrazo infinito del Padre que se nos regala en la noche santa de la Pascua. Estás invitado. Solo si quieres, claro. #FindelHilo

Y si quieres una buena ayuda para la Cuaresma, en el libro #LaCajadeLosHilos encontrarás 40 hilos para estos 40 días. Lo puedes encontrar en librerías religiosas, en @PPCEspana, y en Amazon en el siguiente enlace

11 respuestas a «#HilodelaCeniza»

  1. Hermosa aclaración o definición del Miércoles de Cenizas y la cuaresma. Me sacó de algunos falsos conceptos. Muchas gracias. Saludos.

  2. ¡Excelente! explicado de manera sencilla y pedagógica. Salí de mi ignorancia, y ahora comprendo el verdadero sentido de la Cuaresma, y la importancia que tiene para nuestra espiritualidad y nuestra vida en general. ¡Gracias por este aporte!

  3. Gracias por enseñarme, esto no lo sabía.
    Y es importante conocer esto porque el vivir estos 40 días lo tenemos que hacer conscientes de su significado.

  4. Es la primera vez que lo leo Antonio. Me ha gustado muchísimo. He aprendido cosas que no me había planteado nunca, como por qué es miércoles y no martes por ejemplo. Me gusta tu pluma ágil, jocosa y cercana por momentos. Pero lo que más me gusta es la tinta con la que escribes, la del amor por Cristo que destilan tus líneas. Un amor que consigues transmitir y avivar en el que te lee. Gracias! Porque ese amor es la fuente y el motor de nuestra vida! Un abrazo

  5. Muy interesante. Son explicaciones sencillas pero que encierran toda una doctrina, una base evangélica. Ojalá se hablara así desde los púlpitos. Gracias!

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