#HiloDesatanudos

¿Tu matrimonio está en crisis? ¿Tienes dificultades que crees insuperables? ¿Sabes que la advocación favorita del Papa Francisco te puede ayudar? Si quieres, te cuento su historia en el #HiloDesatanudos #InmaculadaConcepción #VirgenDesatanudos
Primero, explicarte que el cuadro con el que abro este hilo es obra de @Raul_Berzosa, un extraordinario pintor de mi ciudad a quien la Oficina Filatélica del Vaticano le ha encargado unas obras para ilustrar unos sellos conmemorativos de las bodas de oro sacerdotales del Papa
¡El día 13 de este mes, el papa cumplirá 50 años como sacerdote! ¡Felicidades @Pontifex_es!
En el cuadro se representa una imagen de un joven Jorge Mario Bergoglio, recién ordenado, con la imagen de la basílica de San José de Flores, lugar donde sintió que Dios lo llamaba al sacerdocio.
Y a la derecha de Bergoglio, la imagen que más devoción le despierta, ”Nuestra Señora Desatanudos” o la “Virgen Desatanudos”.
En una ocasión, hace como 15 años, un amigo que había estado de viaje en Buenos Aires me trajo una imagen de esta virgen diciéndome que allí era muy conocida y que tenía muchos miles de devotos.
¡Qué sorpresa me he llevado hoy al saber que fue el propio papa Francisco quien inició la devoción a esa imagen en la capital argentina! Y la historia es curiosísima.
Al parecer, en los años 80, el entonces Padre Bergoglio recibió una postal con esta imagen impresa y le llamó la atención. Pensó: «No hay nudo que resista a las manos de la Madre de Dios. Basta tener fe».
Luego, ya como obispo auxiliar de Buenos Aires promovió su devoción con un Santuario, y el cariño de la gente hacia ella corrió como la pólvora. Hoy hay imágenes de ella en todo el mundo, pero sobre todo en Argentina y Brasil.
Pero vamos a conocer la historia de la imagen.
La advocación es de origen alemán, y representa a María, con una cinta en sus manos. A su izquierda, un ángel le va acercando la cinta llena de nudos y, a su derecha, otro ángel la va recogiendo ya libre de ellos.
Es una Inmaculada Concepción (la fiesta que celebramos hoy) pues aparece con los símbolos tradicionales que nos remiten a su victoria sobre el pecado, aplastando la cabeza de la serpiente, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas.
María aparece también como Reina de los Ángeles, rodeada y ayudada por ellos, y cuenta con la asistencia especial del Espíritu Santo que está sobre ella en forma de paloma.
Lo curioso está en la base del cuadro, donde se ve a otro ángel que toma de la mano a un misterioso personaje y le está señalando el camino desde un lugar lleno de oscuridad hacia una ciudad que brilla sobre una colina.
Y aquí está la clave y el sentido de la advocación.
Al parecer, el cuadro fue pintado en torno al año 1700 por el pintor Johann Melchior Georg Schmittdner por encargo de una noble familia alemana, los Langenmantel, para conmemorar una historia ocurrida en el seno de la misma.
Wolfgang Langenmantel y su esposa, Sophie Imoff vivieron una crisis matrimonial muy importante, que los puso al borde del divorcio. Wolfgang acudió entonces en busca de ayuda espiritual y la encontró en el padre Jacob Rem.
Este jesuita tenía fama de santidad y había experimentado una aparición de la Virgen.
Cuando el noble fue a verlo, le llevó el lazo de su boda (en algunos países se ata un lazo a las manos de los novios durante la boda como símbolo de unión para siempre).
Es una costumbre pagana, de origen celta, que pudimos ver en la boda del príncipe William y Kate Middleton
Yo, en España, apenas lo he visto; pero, al parecer, en Alemania, es una costumbre en las bodas católicas y se hace incluso con la estola del sacerdote.
El caso es que el padre Rem tomó el lazo lleno de nudos, lo levantó, pronunció una oración e inmediatamente quedaron desechos los nudos y el lazo se volvió de un blanco radiante.
Desde entonces, el matrimonio se reconstruyó y la historia se fue contando de padres a hijos. En conmemoración de este evento, fue su nieto quien encargó pintar el cuadro.
¿Hay muchos nudos en tu matrimonio que necesitas deshacer? Pues vámonos a la historia de abajo.
¿Quiénes son el misterioso personaje y el ángel? También hay un perro, pero en las reproducciones que he encontrado en internet no se distingue bien. Si alguno tiene una foto de más calidad que me la envíe.
El personaje es Tobías que también tuvo un problema muy gordo en su matrimonio. En la iconografía siempre se le representa con un perro.
Se iba a casar con Sara, una joven pariente que se había casado ya siete veces, pero que nunca había podido consumar su matrimonio pues a sus maridos los mataba un demonio que se había enamorado de ella.
Pero siguiendo los consejos del Ángel (en realidad era el arcángel San Rafael), él fue, se casó con ella, y, en la noche de bodas, quemó en el brasero las entrañas de un pez que había encontrado por el camino y ese olor espantó al maligno.
Además, Rafael le recomendó que, antes de tener relaciones, rogaran «al Dios misericordioso, que se compadecerá y los salvará» (Tb 6, 18).
Así que Tobías oró diciendo: «¡Bendito seas, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos! ¡Que te bendigan los cielos y todas tus criaturas por todos los siglos!».
«Tú creaste a Adán e hiciste a Eva, su mujer, para que le sirviera de ayuda y de apoyo, y de ellos dos nació el género humano. Tú mismo dijiste: ‘No conviene que el hombre esté solo. Hagámosle una ayuda semejante a él’».
«Yo ahora tomo por esposa a esta hermana mía, no para satisfacer una pasión desordenada, sino para constituir un verdadero matrimonio. ¡Ten misericordia de ella y de mí, y concédenos llegar juntos a la vejez!».
Y se acostaron…
Al amanecer, el padre de Sara mandó cavar una fosa pensando que también Tobías habría muerto, como los siete anteriores, pero ¡no! La oración de Tobías los había salvado a los dos.
Muchos de los nudos que tenemos los matrimonios de hoy tienen que ver con una mala vivencia de la sexualidad.
Muchas parejas tienen una vida de fe, pero en el momento de tener relaciones, parece que la aparcan, ¡como si Dios no hubiera santificado todas las realidades humanas!
Lamentablemente perdura en muchas personas una visión puritana que identifica la sexualidad como un mal que hay que soportar por el bien de la familia…
¡Es un «demoni»! como el que tenía Sara! Es un nudo que impide disfrutar a ambos de este regalo de Dios que es el encuentro de dos personas que se aman.
En otros casos, es el demonio de la lujuria, de la búsqueda solo del placer, el que entra en la cama con los esposos. Cuando uno se busca solo a sí cosifica a la otra persona, la convierte en una muñeca o muñeco hinchable. Otro nudo.
Si amar es dar sin recibir nada a cambio ¿Por qué le llaman a eso hacer el amor?
También está quien, egoístamente, ve en el acto sexual solo un encuentro entre dos.
Si le privamos de su natural sentido de apertura a la vida, de apertura a los hijos, estamos convirtiéndolo en un banquete reservado, como el del rico Epulón. Otro nudo.
Porque ¡qué mayor alegría que ser instrumento en manos de Dios para que Él haga su obra? No hay vida más grande que la de quien la entrega a Dios.
Y así podríamos continuar con cientos de demonios, de “nudos” que acechan al matrimonio (el número 7 de los de Sara es un número bíblico que significa plenitud, como María Magdalena, de la que “Jesús había echado 7 demonios”)
Son, por tanto, infinitos y no se meten solo por la sexualidad; también entran por el apego a los hijos, que nos hace ponerlos delante de nuestro marido o nuestra mujer; por la soberbia de querer llevar la razón por encima del cónyuge…
Por la pereza de no querer ponernos al servicio del otro; por la falta de diálogo que nos hace aislarnos e ir considerando al otro cada vez más alguien extraño a nosotros…
No sé cuál es el problema de tu matrimonio, tampoco soy asesor matrimonial y es importante que se acuda a pedir ayuda cuando no se puede solo (Como hizo Wolfgang con el padre Rem); pero hoy te voy a dar una receta de la mano de María Desatanudos:
Encomiéndate a María pues ella ha aplastado la cabeza de la serpiente y nos muestra el camino, en esta ocasión, poniéndonos como ejemplo a Tobías. ¿Cómo vencieron él y su esposa Sara los demonios, los nudos que les oprimían?
Primero, quemando las entrañas del pez.
Tranquilo, no te voy a pedir que lo hagas tal cual que luego a ver quién quita la peste de las cortinas. 😖
El pez es, desde los primeros tiempos del cristianismo, un símbolo de Cristo.
Por si no lo sabes, en griego la palabra pez se traduce como “Ichthys” o “Ichthus” (ἰχθύς) que son las siglas de Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador.
Los primeros cristianos usaban este símbolo para significarse como tales sin que los descubrieran.
Y ya los padres de la Iglesia vieron también en el sacrificio del pez de Tobías un símbolo de Cristo.
Y es que el sacrificio de Cristo en la cruz fue el que venció al mal y al pecado para siempre. De su costado, de sus entrañas, brotó la salvación para nosotros.
¿No hay un crucifijo en tu dormitorio? ¿Te parece una costumbre desfasada? El crucifijo nos enseña qué es el matrimonio cristiano (“maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia”, dirá San Pablo).
El misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo se actualiza en cada Eucaristía. Acudid juntos a Misa, alimentaos de este alimento espiritual que nos capacita para amar hasta dar la vida.
¿Y qué más? Tobías rezó.
Pero fíjate de qué forma lo hizo. Lo recoge su libro antes de esa oración que he puesto más arriba. Le dijo a Sara: «Levántate, hermana, y oremos y pidamos a nuestro Señor que se apiade de nosotros y nos salve».
¡No fue una oración de él solo, fue una oración de los dos!
Rezar juntos; no hay mejor arma para ir aflojando los nudos, para ir suavizando las asperezas que impiden la comunión entre los dos.
Un matrimonio que reza unido permanece unido.
Hay que buscar tiempo cada día para rezar juntos. No para que Dios cambie a mi marido o a mi mujer, sino para que sea yo el que pueda amar al otro tal cual es.
Y fíjate con qué respeto trata Tobías a su mujer. La llama hermana. ¿Consideras a tu esposo o a tu esposa como una hermana o hermano en la fe?
En el matrimonio cristiano no hay posesión, ni superioridad de uno sobre otro: somos iguales ante Dios. Hermanos, hijos de un mismo padre, unidos para cumplir juntos su misión.
¡Todo esto se pierde quien no se casa en el Señor! (que no es lo mismo que casarse en una iglesia)
Y entonces, ¿qué tiene todo esto que ver con la Inmaculada Concepción de María que celebramos hoy?
Por qué están relacionadas la Virgen Desatanudos y la Inmaculada Concepción.
A ver, te recuerdo que en la Inmaculada Concepción celebramos que María fue concebida sin pecado. O sea, que cuando su madre se quedó embarazada de ella, María ya estaba libre del pecado original.
Y se me ocurre una bonita analogía. ¿No pueden ser Tobías y Sara una imagen de Joaquín y Ana, los padres de la Virgen?
Seguro que en el encuentro conyugal que dio como fruto que María fuera concebida sin pecado original no hubo espacio para ningún demonio, se quedaría fuera de la estancia como se quedó fuera en el caso de Tobías y Sara.

El año pasado escribí precisamente un cuento en el que novelaba cómo podría haber sido la historia de amor entre estos dos. ¡Es uno de mis hilos favoritos! Aquí lo tienes por si te lo perdiste

¿Y si no estás casado qué? ¿No tiene nada que decirte esta advocación?

¡Nada de eso! Traslada lo que aquí hablamos del cónyuge a la gente que te rodea. Seguro que tienes nudos con gente de tu parroquia si eres sacerdote, con una hermana de tu congregación si eres religiosa, con tus padres si eres soltero, con un compañero de trabajo…
Así que ya sabes, coge a tu esposo o esposa, o a ese hermano o hermana con quien tienes nudos en apariencia insalvables, y encomiéndate a María Desatanudos. Ella puede desatar las madejas más intrincadas.
Y dí hoy, con Tobías, por intercesión de la Virgen Desatanudos: «Levántate, hermana, y oremos y pidamos a nuestro Señor que se apiade de nosotros y nos salve». #FindelHilo