#HilodeLaOvejaPerdida

Según tú, cuál de estos pastores es mejor
A) El que cuida a 99 ovejas
B) El que cuida 1 oveja:
#HilodelaOvejaPerdida
Según la lógica humana, el que cuida 99 ovejas es mejor pastor que el que solo se ocupa de 1, pero en el Evangelio de hoy, el Señor le da la vuelta a tu lógica. Lo puedes leer entero aquí ciudadredonda.org/calendario-lec…
A Jesús, los fariseos y los escribas (la gente más pegada a la parroquia diríamos hoy) lo criticaban por que se acercaba a los publicanos y pecadores (gente del barrio, no practicantes o con una religiosidad popular)
Y entonces Jesús les propone una serie de parábolas. Hoy me voy a centrar solo en la primera. Les dice «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra?
La pregunta tiene su trampa, porque él da por hecho que todos lo haríamos, pero ¿tú que contestarías?
Atento que no dice de dejar a las 99 en el establo, a buen recaudo, con agua y forraje, y alejadas del lobo.
Dice que las deja «en el desierto». El desierto, en el lenguaje bíblico, es el lugar del abandono, del peligro, donde se está expuesto al ataque de toda clase de alimañas.
¿Tú qué harías?
¿No es mejor conservar las 99 que perderlas por ir a buscar solo una? Si más vale pájaro en mano que ciento volando, ¡cuánto más 99 en mano y una volando!
Pues para Dios no es así.
Y para dejarlo claro continúa: «Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”»
Algo falla ahí ¿verdad? ¿Lo has visto?
O sea, que encuentra la que se ha perdido y ¿se va a su casa y monta una fiesta? ¡Y las 99 que estaban en el desierto?
El Evangelio siempre nos saca de nuestras casillas. Por eso es una palabra viva. Siempre viene a sacarnos de nuestra comodidad, de nuestra tendencia a asentarnos, a aburguesarnos en nuestra fe.
Jesús está criticando implícitamente esta actitud de los fariseos y publicanos que, siendo «justos», reclaman para sí toda la atención olvidando a los más necesitados del pastor, a los publicanos y pecadores.
¿Eres de las 99? ¿Por qué no estuviste pendiente de tu hermana que se despistó del rebaño? Estabas cómoda, ocupada solo de ti misma y ahora te quedas sola en el desierto porque el pastor te ha abandonado.
En tu parroquia, en tu comunidad, en tu arciprestazgo, en tu diócesis, en tu archidiócesis… ¿estáis encerrados en vosotros mismos? ¿Veis que la cosa no avanza? ¿Que cada vez sois menos? ¿Que no hay vocaciones? ¿Que los jóvenes no van? ¿Que los mayores desisten?
¿No os habéis dado cuenta que el Espíritu os ha abandonado? ¡Él está en otra parte! No oléis a oveja, oléis a establo, a cerrado, el aire está viciado. Es la temida autorreferencialidad denunciada por Francisco en Evangelii Gaudium
Cuántas veces perdemos la fuerza del Espíritu cuando nos acomodamos en la Iglesia, cuando nos dedicamos a lo fácil, a lo que no da trabajo, a lo que nos gusta y satisface y olvidamos al hermano que tiene necesidad de Dios y está fuera.
Ir a buscarlo requiere levantarse, ponerse en camino, cambiar rutinas, dinámicas que ya no sirven, pedir ayuda, dejar iniciativas a los jóvenes, ventilar…
Si todos salimos a buscar a la oveja perdida ninguno se quedará abandonado, porque todos vivimos ya en la casa del Padre, y todo lo suyo es nuestro, como en la parábola del hijo pródigo que también se escucha hoy en Misa.
¿No fuimos nosotros también alguna vez oveja perdida? ¿No nos cargó ya el Buen Pastor sobre sus hombros? No seamos niños enmadrados, miedosos de salir; seamos adultos en la fe, cuidemos a la hermana que está en peligro de abandonar el rebaño y a todas aquellas que ya están fuera
No dejemos que nuestra vida de fe se muera de pena, con una rutina de práctica religiosa como la que va cada semana a la peluquería. La fe es salida, es compartir, es hablar de lo bueno que es nuestro Pastor a tiempo y a destiempo
Salgamos a buscar a nuestras hermanas perdidas con empeño y volverá la alegría a nuestra parroquia, a nuestra comunidad. Como en el cielo, donde «habrá más alegría por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse» #FindelHilo