Herederos #HilodelEvangelio

«»Usted no lo sabe, pero es heredero de una fortuna”. Todo comienza con una frase de este estilo. A un lado del teléfono, un particular sorprendido e incrédulo. Al otro, un abogado que intenta convencerle de que no es una estafa ni una broma» #HilodelEvangelio 

Así comienza este reportaje de @el_pais sobre los cazaherencias, abogados que se encargan de buscar beneficiarios de herencias no reclamadas.

El suculento negocio de los abogados ‘cazaherencias’Estos letrados pueden cobrar hasta el 30% del patrimonio heredado del clientehttps://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/09/13/legal/1568378407_203736.html

¿Te imaginas que te llamaran a ti? ¿Cómo te sentirías? Un alegrón ¿verdad? Con la que está cayendo

 

Por lo tanto, ser heredero de Dios significa ser, en potencia, dueño de todo cuanto existe. Por eso el papa insiste tanto en la necesidad del cuidado de la creación. Tenemos que cuidar el planeta como cuidamos nuestra casa porque ¡Es nuestro! 

Pero ¿Cómo es mío? ¿Mío y solo mío y no de nadie más? Ahí está la trampa. El pecado nos esclaviza a nosotros mismos, a nuestro egoísmo, poniéndonos en el centro y excluyendo a los demás. 

Queremos ser millonarios para tener más que los demás, para separarnos del resto en nuestra urbanización «exclusiva», ir en nuestro jet «privado», llevando nuestro coche de «lujo» o nuestra ropa de «marca» «Exclusivo», de excluir
«Privado», de privar
«Lujo», del latín luxus (salirse del resto. De ahí, luxación de un hombro)
«Marca», de marcar lo que es distinto a lo común.

Son todos adjetivos que hablan de separarnos de los demás. En realidad nos gusta ser «distinguidos» Pero Dios, aunque nos ama a cada uno independientemente, ha pensado en nosotros y nos ha creado, no distinguidamente, sino como una gran familia, como miembros de un pueblo, somos el Pueblo de Dios.

De ahí que los relatos de Génesis nos hablen de esa pareja primordial, Adán y Eva, que nos emparenta a todos, nos hace a todos hijos de una misma familia. 

Somos hijos de Dios porque somos de su familia, creados «a su imagen y semejanza». Él, que es Trinidad, no nos ha creado solos, sino en comunidad, tal y como vive Él mismo. 

En este sentido, dice San Pablo, que hemos recibido, «no un espíritu de esclavitud para recaer en el temor», sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre) 

El que trata de vivir como si los demás no existieran, distinguiéndose, en realidad está esclavo, está lleno de miedo, por eso busca seguridades en las cosas que pasan: dinero, afectos… 

Seguridades que se demuestran falibles como dejan patente los sonados divorcios de los multimillonarios más mediáticos. Pero el que se sabe miembro de un pueblo y trata de vivir así, no pensando tanto en sí mismo sino en los que lo rodean, ese sí es auténticamente libre. 

Y ser auténticamente libre es ser como Dios, por eso, el que es capaz de verlo puede gritar «¡Abba!!», que no es un grupo de música sueco, sino la forma cariñosa de decir papá en arameo. 

En este día de la Santísima Trinidad, Papá Dios nos hace de su familia trinitaria, nos inserta en su árbol genealógico, firma a nuestro nombre su testamento y nos invita a vivir como Dios, dando nuestra vida por todos. ¡Esa es la auténtica fortuna! #FindelHilo

101 respuestas a «Herederos #HilodelEvangelio»

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